Un informe basado en datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo revela que desde noviembre de 2023 se perdieron más de 21.900 empresas y 317.000 empleos registrados. El deterioro atraviesa casi todos los sectores y confirma el impacto recesivo de las políticas nacionales sobre el entramado productivo y laboral argentino.
A dos años del inicio del actual ciclo político nacional, el mercado laboral argentino exhibe un deterioro profundo y generalizado. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 desaparecieron 21.938 empleadores con trabajadores registrados y se destruyeron 317.392 puestos de trabajo formales en el sector privado, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) analizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
La magnitud del retroceso revela el impacto directo de las políticas económicas del gobierno nacional sobre el entramado productivo: ajuste fiscal contractivo, caída del consumo, paralización de la obra pública y apertura importadora sin protección sectorial. El resultado es una contracción simultánea de empresas y empleo que atraviesa a casi toda la economía.
Desaparición de empresas: 30 cierres por día
Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 la cantidad de empleadores registrados cayó de 512.357 a 490.419. Es decir, 21.938 empresas menos, equivalente a 30 cierres diarios durante los primeros dos años de gestión nacional.
El fenómeno no es sectorial sino sistémico: afecta transporte, comercio, industria, construcción, servicios profesionales y agro. Los rubros más golpeados en términos absolutos fueron:
Transporte y almacenamiento: −5.239 empresas
Comercio: −4.593
Servicios inmobiliarios: −3.101
Industria manufacturera: −2.436
Servicios profesionales: −2.315
Agro: −1.928
Construcción: −1.737
En términos relativos, el transporte lidera el derrumbe con −13,3%, seguido por servicios extraterritoriales (−12,3%), inmobiliarios (−10,5%) y construcción (−8%).
El dato desmiente el discurso oficial de “desregulación pro-empresa”: en la práctica, el tejido empresario argentino se achica.
Empleo formal en caída: más de 400 puestos perdidos por día
La contracción empresaria se tradujo en destrucción de empleo. Los trabajadores registrados en unidades productivas pasaron de 9.857.173 a 9.566.573 (−290.600). Si se suman las casas particulares, el empleo privado total cayó de 10.486.833 a 10.169.441 (−317.392).
Esto equivale a 434 empleos formales perdidos por día desde la asunción presidencial.
Los sectores con mayor destrucción de puestos fueron:
Administración pública: −130.149
Industria manufacturera: −72.955
Construcción: −71.573
Servicios profesionales: −14.774
Transporte: −13.073
En términos relativos, la construcción encabeza el desplome (−15%), reflejo directo de la paralización nacional de la obra pública.
Golpe a sectores sensibles: empleo doméstico y pymes
El empleo en casas particulares —indicador temprano de crisis en ingresos familiares— cayó de 629.660 a 602.868 (−26.792). Son 36 puestos menos por día.
La destrucción empresaria se concentró casi totalmente en pymes: el 99,63% de los empleadores desaparecidos tenía menos de 500 trabajadores.
Sin embargo, la expulsión de empleo se concentró en grandes empresas: el 67,7% de los puestos perdidos provino de firmas de más de 500 trabajadores (−196.659).
El patrón es claro:
las pymes cierran
las grandes empresas ajustan personal
Ambos fenómenos reflejan caída de actividad y demanda interna.
Modelo recesivo: ajuste, apertura y desindustrialización
El deterioro laboral y empresario no responde a un ciclo externo ni a un shock puntual: es consistente con el esquema económico nacional implementado desde 2023.
Los datos muestran:
contracción del mercado interno
paralización de la inversión pública
caída de la industria y la construcción
ajuste del empleo estatal
debilitamiento del tejido pyme
En términos macroeconómicos, se trata de un proceso clásico de recesión por ajuste: reducción simultánea de empresas y empleo en la economía real.
Conclusión: retroceso estructural del trabajo formal
Entre 2023 y 2025 la Argentina perdió empresas, empleo y densidad productiva. La evidencia empírica muestra un retroceso sostenido del mercado laboral formal en casi todos los sectores, con impacto transversal en pymes, industria y servicios.
Lejos de generar “libertad económica”, las políticas nacionales derivaron en cierre de unidades productivas y destrucción de puestos de trabajo registrados.
El saldo de los primeros dos años es inequívoco: menos empresas, menos empleo y un entramado productivo más débil.
Fuente: Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), febrero 2026.
