El mercado laboral argentino ha atravesado transformaciones drásticas en el primer año de gobierno de Javier Milei, en gran parte debido a sus políticas de ajuste, que lejos de generar efectos positivos, han causado estragos en la sociedad. Un informe realizado por el Centro de Economía Política Argentina indica al respecto que los datos a diciembre de 2024 son contundentes: desde la asunción del libertario, se destruyeron 118.019 puestos de trabajo registrados en el sector privado. Si bien el último mes del año reflejó una leve recuperación, el saldo neto anual es claramente negativo, evidenciando el deterioro del entramado productivo y las consecuencias directas de estas medidas.​
El contexto previo al actual escenario laboral es clave para entender su magnitud. Luego de la doble crisis del empleo generada por el gobierno de Cambiemos con Mauricio Macri a la cabeza y la pandemia, a noviembre de 2023 el país había logrado recuperar con creces los puestos perdidos. Sin embargo, el cambio de gestión y la implementación de una política de ajuste drástico generaron una retracción inmediata en el empleo formal. La falta de apoyo al sector productivo encendió las alarmas y los efectos fueron palpables en el mercado de trabajo.​
El análisis sectorial muestra un impacto heterogéneo. En diciembre, siete de los catorce sectores analizados sufrieron pérdida de empleo. Entre los más golpeados se encuentran la Industria Manufacturera (-2.561), Transporte, Almacenamiento y Comunicación (-1.457) y Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura (-1.200). En contraste, los sectores que lograron impulsar un mínimo crecimiento en el empleo fueron Construcción (+3.747), Comercio (+2.985) y Actividades Inmobiliarias, Empresariales y de Alquiler (+2.967).​
No obstante, el dato crítico radica en la dinámica de los últimos trece meses: el sector de la Construcción ha sido el más afectado en cuanto a la cantidad de empleos destruidos (-64.401), un golpe devastador para una industria clave en la generación de mano de obra. En términos proporcionales, la Industria, que representa el 18,6% del empleo privado, también sufrió un retroceso severo con la pérdida de 28.749 puestos.​
El impacto territorial del ajuste también es significativo. A pesar de que en diciembre 14 de las 24 jurisdicciones lograron mostrar una leve recuperación del empleo, el balance total de los trece meses del gobierno de Milei es ampliamente negativo: en prácticamente todas las provincias -por mo decir en todas- se registraron caídas en el empleo, llegando en algunos casos al 10% del total. Esto marca un deterioro sostenido en la mayoría de las regiones del país, con una afectación dispar según la matriz productiva de cada una.​
Otra señal preocupante es la precarización laboral evidenciada en el crecimiento del monotributo como principal forma de empleo registrado. En diciembre de 2024, 2.075.124 personas se encontraban bajo esta modalidad, lo que representa un incremento de 37.362 desde la asunción de Milei. Sin embargo, esta tendencia a la informalización también se vio afectada por la reciente decisión del gobierno de aumentar la cuota del monotributo y establecer un reempadronamiento obligatorio, lo que derivó en una drástica reducción de 367.796 monotributistas sociales. En el caso del empleo en casas particulares, la situación también es alarmante: se perdieron 17.882 puestos desde noviembre de 2023.​
El sector público tampoco escapó a la política de ajuste. En diciembre, se destruyeron 1.058 puestos, sumando una pérdida total de 51.840 en los trece meses de gobierno. A pesar del discurso oficial que señala al empleo público como un supuesto foco de ineficiencia, lo cierto es que el impacto de la caída laboral fue mayor en el sector privado (-1,9%) que en el público (-1,5%), lo que contradice la narrativa del gobierno sobre la dinamización del empleo privado en un contexto de recorte estatal.​
Por último, la evolución de los salarios en diciembre muestra una aparente mejora en términos nominales. La media salarial creció 6,1% y el promedio salarial 3,6%, ubicándose por encima de la inflación oficial del mes (2,7%). Sin embargo, este dato resulta falaz y no refleja la realidad del consumo de los argentinos. Diversos organismos han cuestionado la veracidad de los datos del INDEC, señalando una manipulación en las cifras oficiales. Cuando se ajusta la inflación según una canasta de consumo más representativa, los resultados reales son negativos: la media salarial se encuentra 5,2% por debajo de noviembre de 2023 y el promedio, 5,5% por debajo. Esto evidencia que, lejos de una recuperación, el poder adquisitivo de los trabajadores continúa deteriorándose.​
El panorama del empleo registrado a diciembre de 2024 es, sin lugar a dudas, desalentador. La política de ajuste impulsada por el gobierno de Milei ha tenido un impacto directo en la destrucción de empleo formal, el aumento de la precarización y la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. Si bien algunos sectores lograron resistir y en diciembre se observó una leve recuperación, el balance anual refleja un deterioro estructural que requiere atención urgente. En un contexto de retracción de la actividad económica y de persistente incertidumbre, la pregunta sigue abierta: ¿cuál será el el futuro del mercado laboral argentino si no se revierten estas tendencias?