El ajuste en educación impuesto por el gobierno de Javier Milei afectó a docentes y alumnos en gran parte del país. En contraste, el Gobierno riojano apostó por el diálogo con los gremios del sector, la inversión en ayuda escolar y alimentación de los alumnos, logrando un comienzo sin conflictos.
El inicio del Ciclo Lectivo 2025 impuso marcadas diferencias en relación a las provincias que pudieron ponerlo en marcha con normalidad y aquellas que tuvieron y aún permanecen con conflictos. Asimismo, los contrastes en cuanto a las políticas educativas se pusieron claramente de manifiesto, muy especialmente en cuanto a las medidas dispuestas por el Gobierno Nacional que, entre otras cosas, perjudicaron seriamente a los docentes y mermaron de manera considerable el respaldo a la educación pública. En este marco, es importante remarcar que La Rioja estuvo a la vanguardia en lo que a gestión educativa respecta, con fuertes inversiones en ayudas escolares y un incremento notable en la alimentación de los alumnos en situación de vulnerabilidad, pero también y fundamentalmente a través de un diálogo productivo con los gremios docentes, lo que se tradujo en que las clases iniciaran con absoluta normalidad, a diferencia de lo ocurrido en otras jurisdicciones.
A todas luces, se puede afirmar que el Gobierno de La Rioja implementó una política proactiva en beneficio del sector educativo, al que se destinaron más de $50 millones en ayudas escolares, incluyendo la entrega de material didáctico, becas para estudiantes en situación vulnerable y la creación de programas de apoyo académico. La inversión, entre otras cuestiones esenciales, permitió que las familias y los centros educativos cuenten con los recursos necesarios para afrontar el nuevo año escolar de manera óptima, paliando así la grave crisis económica por la que atraviesa el país y que en La Rioja también muestra efectos preocupantes. En este contexto, y a través de una medida sin precedentes, el Gobernador Ricardo Quintela anunció un importante incremento en la inversión destinada a la alimentación escolar, con el objetivo de garantizar que los estudiantes en situación de vulnerabilidad cuenten con una nutrición adecuada para su desarrollo y aprendizaje. Para el ciclo lectivo 2025, el monto de la ración por alumno se elevará a $1.500, lo que representa una inversión anual de más de $3.281 millones. Esta medida responde a la necesidad de fortalecer la contención de niñas y niños en el ámbito educativo, asegurando que la alimentación no sea un obstáculo para su desarrollo. Además, el programa perteneciente al Ministerio de Desarrollo, Igualdad e Integración Social, ha sumado tres nuevas instituciones al sistema alimentario escolar, lo que permitió aumentar la matrícula beneficiaria de 11.088 a 11.515 estudiantes. El plan también incluye capacitaciones para directivos, docentes y personal de servicio, con el fin de optimizar la calidad de la alimentación y garantizar el cumplimiento de medidas sanitarias. Es frente al aporte insuficiente de fondos nacionales que garanticen un servicio acorde a la demanda actual que la Provincia tomó la decisión de reforzar la inversión con recursos propios, priorizando la educación y la alimentación como ejes fundamentales de las políticas públicas.
Apertura al diálogo
Otro factor determinante en el éxito del inicio de clases en La Rioja fue la efectiva gestión del diálogo entre el Gobierno provincial y los gremios docentes. A diferencia de otras regiones, donde los reclamos salariales desembocaron en protestas y paros, en La Rioja se lograron acuerdos que incluyeron un reajuste salarial acorde con el costo de vida actual. Este consenso permitió evitar interrupciones y garantizar la continuidad del proceso educativo, demostrando que el diálogo y la inversión en lo público, a diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, pueden generar resultados positivos para toda la comunidad.
En contraposición, varias provincias experimentaron interrupciones en el comienzo de las clases debido a fuertes reclamos de los gremios docentes, especialmente en lo referente a cuestiones salariales. Los sindicatos, en coordinación con la Confederación General del Trabajo (CGT), convocaron paros en fechas clave del inicio del ciclo lectivo, en función de demandas de incrementos en los sueldos de hasta un 15% para compensar la inflación y el alza en el costo de vida, argumentando que los salarios vigentes no permitían una estabilidad económica digna, cuestión que se ajusta estrictamente a la realidad, pero que en La Rioja pudo ser subsanada por la Casa de las Tejas.
Este reclamo se convirtió en el principal motivo de los paros y protestas en diversas jurisdicciones como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y las provincias de Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Mendoza, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz y Santa Fe. Asimismo, en algunas de estas provincias la medida se extendió, generando incertidumbre y retrasos en el calendario escolar, y evidenciando además las tensiones existentes en el sector educativo a nivel nacional, donde la falta de acuerdos previos ha derivado en paros y manifestaciones que han alterado el normal desenvolvimiento del inicio del ciclo lectivo.
Gestión educativa vs. Motosierra
En marcada oposición con lo ocurrido en La Rioja, donde el Gobierno provincial que conduce Ricardo Quintela se puso al hombro la gestión en materia educativa para garantizar el normal inicio de clases, el Gobierno nacional ha optado por políticas que han sido duramente criticadas por su impacto negativo en el sector educativo. Desde el inicio del ciclo lectivo 2025, se ha observado que el presidente Milei ha desestimado la importancia de la educación pública. Un ejemplo emblemático es la eliminación del Fondo de Incentivo Docente, un mecanismo que hasta ahora había servido para reconocer y premiar el esfuerzo de los maestros. Este recorte a cientos de miles de docentes en todo el país, generó malestar en gremios y en la comunidad educativa, que consideran que tales medidas castigan a quienes son esenciales para la formación de las futuras generaciones.
Sin embargo, y más allá de los recortes, las críticas a la conducción libertaria se centraron en su constante tendencia a despreciar lo público, destinando cada vez menores recursos a la infraestructura escolar y a la mejora de las condiciones laborales del personal docente. Esta política contrasta fuertemente con las acciones emprendidas en La Rioja, donde la inversión en educación y alimentación escolar son una prioridad, y los acuerdos con los gremios lograron evitar crisis que afecten a estudiantes y profesores.
A partir de este hecho es que el inicio del ciclo lectivo 2025 se configura como un escenario de contrastes entre la gestión local y la política nacional en materia educativa. Por un lado, La Rioja emerge como un modelo de inversión y diálogo, asegurando que cada estudiante cuente con las herramientas y el apoyo necesarios para un aprendizaje de calidad. Por otro lado, el gobierno nacional enfrenta duras críticas por recortar fondos y desatender la importancia de la educación pública, lo que ha repercutido en el clima laboral de los docentes y, por ende, en la calidad educativa en varias provincias. Estos hechos subrayan una vez más y tal como lo refleja la Provincia, la importancia de apostar por políticas inclusivas y sostenibles, que prioricen el bienestar de la comunidad educativa y garanticen un futuro prometedor para todos los estudiantes argentinos.
