Los resultados de la última Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, realizada entre el 11 y el 20 de marzo de 2025, confirman un deterioro significativo en la percepción del gobierno de Javier Milei. A poco más de un año de su asunción, los índices de aprobación han caído de manera alarmante, reflejando un creciente descontento social con la gestión libertaria.
Según el estudio, solo el 36% de los encuestados manifiesta estar satisfecho con la marcha general del país, mientras que un contundente 61% expresa su insatisfacción. Este nivel de desaprobación supera incluso los peores registros de sus predecesores en el mismo período de gobierno. La comparación con administraciones anteriores muestra que Milei atraviesa una caída de popularidad más acelerada que la de Alberto Fernández y Mauricio Macri en sus respectivos primeros años de gestión.
En términos de desempeño institucional, el Ejecutivo cosecha apenas un 31% de aprobación, una caída de 9 puntos en relación con la medición de noviembre de 2024. La crisis de confianza también golpea al Congreso, con apenas un 14% de satisfacción con el Senado y un 13% con la Cámara de Diputados. El Poder Judicial no escapa a esta tendencia, con solo un 16% de imagen positiva. En conjunto, estos datos configuran un escenario de fuerte rechazo al sistema político en su conjunto, pero con especial énfasis en la conducción presidencial.
El dato más elocuente es el índice de aprobación del propio Javier Milei. En noviembre de 2024, la encuesta de la Universidad de San Andrés registraba un 54% de respaldo a su gestión. Cuatro meses después, ese número se ha reducido al 45%, con un 52% de desaprobación. La pérdida de apoyo es transversal a distintos segmentos de la sociedad, pero se acentúa en sectores de menores ingresos y entre los votantes más jóvenes, dos grupos clave en su victoria electoral.
Uno de los factores que explican este desplome en la imagen del gobierno es la percepción sobre las políticas públicas. La satisfacción con las medidas económicas alcanza apenas el 42%, mientras que áreas clave como seguridad (34%), salud (28%) y educación (29%) presentan índices aún más bajos. La inseguridad, la pobreza y los bajos salarios emergen como las principales preocupaciones de los ciudadanos, mientras que la inflación, tema central de la campaña de Milei, ha dejado de ser percibida como el principal problema del país.
El panorama político tampoco le ofrece un respiro al gobierno. Un 64% de los encuestados identifica al peronismo como la principal oposición, mientras que un 33% señala a Cristina Fernández de Kirchner como la líder opositora más relevante. En este contexto, el oficialismo enfrenta dificultades para consolidar su propia base de apoyo y, al mismo tiempo, enfrenta una oposición fortalecida.
La encuesta también revela un fuerte rechazo a algunas de las decisiones más controversiales del gobierno. La designación por decreto de jueces de la Corte Suprema, por ejemplo, es rechazada por el 54% de los encuestados. Asimismo, la promoción de la criptomoneda $LIBRA por parte del presidente es vista negativamente por el 71% de los consultados, lo que indica un malestar con ciertas posturas disruptivas que han caracterizado la gestión de Milei.
A pesar de estos datos desalentadores, el presidente todavía conserva un núcleo duro de apoyo. Sin embargo, la tendencia negativa es clara y sostenida. La caída en la aprobación de Milei plantea interrogantes sobre la viabilidad de su modelo de gobierno en un contexto de creciente descontento social y político. Si la administración libertaria no logra revertir esta tendencia en los próximos meses, el escenario podría volverse aún más adverso, con un impacto directo en su capacidad de gobernabilidad y en las expectativas para el resto de su mandato.
Fuente: Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública – Universidad de San Andrés, marzo 2025.
