El escenario político argentino se reinventa a la fuerza, y el informe «La inseguridad avanza» nos ofrece una radiografía inquietante de un gobierno en caída libre. Elaborado por la consultora Zuban-Córdoba y asociados, este estudio, realizado entre el 12 y el 14 de marzo de 2025 a nivel nacional con 1.600 encuestados, revela una serie de datos estadísticos que, al profundizar en ellos, muestran cómo hechos puntuales han acelerado el deterioro de la imagen del presidente Javier Milei.
En este sentido, el mencionado informe evidencia que un 58,4% de la población desaprueba la gestión de Milei, mientras que solo un 41,6% le brinda su aprobación. Estos porcentajes reflejan una tendencia negativa que se ha venido consolidando desde enero y que se agrava con cada evento polémico. Asimismo, cuando se evalúa la imagen personal del mandatario, apenas un 41,1% la califica de positiva, frente a un 58,5% que la valora negativamente. Estos números no son fríos datos, sino el eco de diversos episodios que han deslegitimado su discurso y acción gubernamental.
Uno de los episodios más resonantes, precisamente, ha sido el denominado criptogate. A más de un mes desde que se desató el escándalo de la estafa cripto, la confianza en Milei se ha desplomado. Según el informe, solo un 36% confía en el presidente en este contexto, mientras que un abrumador 57,6% manifiesta desconfianza. Este episodio, que involucró maniobras dudosas en el manejo de criptomonedas y supuestas irregularidades en la gestión de fondos digitales, ha contribuido significativamente a erosionar la credibilidad del mandatario. El criptogate no solo expuso posibles fallas éticas y administrativas, sino que también encendió las alarmas en un electorado ya saturado de escándalos y promesas incumplidas.
Por otra parte, la economía sigue siendo el eje central en el deterioro de la imagen gubernamental. El estudio revela que un 63,1% de los encuestados tiene una imagen negativa del FMI, y otro 63% rechaza la posibilidad de un nuevo préstamo, que en una primera instancia fue aprobado por la Cámara de Diputados de la Nación, sin ningún tipo de información al respecto. Los datos del informe ponen de manifiesto el desencanto popular ante las políticas de endeudamiento, donde cada acuerdo con organismos internacionales se percibe como una señal de debilidad y desesperación. La retórica del gobierno al intentar vender estos pactos como logros políticos ha quedado en entredicho ante una ciudadanía que valora la autonomía y la estabilidad económica por encima de las fórmulas financieras impuestas.
Asimismo, en el ámbito de la seguridad, el informe es aún más contundente: un 52% de la población cree que los asaltos han aumentado desde la asunción del gobierno de La Libertad Avanza, y en las grandes urbes, la sensación de inseguridad supera el 50%. Resulta paradójico que, a pesar de la frecuente retórica y las declaraciones sobre la importancia de combatir el delito, un 50% opina que Milei no está haciendo lo suficiente para frenar esta problemática. Los episodios de violencia y la percepción de desprotección han contribuido a que la ciudadanía se sienta abandonada en un contexto donde la seguridad debería ser prioritaria y la insistencia del gobierno nacional respecto de enzalzar la figura de la ministra Patricia Bullrich está mucho más cerca del hartazgo que de la aprobación.
Bahía Blanca: abandono y críticas
Un módulo especial, dedicado a la tragedia de Bahía Blanca, arroja luz sobre otro frente de batalla en la imagen del gobierno: la gestión de la obra pública. Los datos son claros y contundentes: el 72,3% de los encuestados está de acuerdo en que el Estado nacional debería hacer más obras para prevenir el impacto de desastres naturales, mientras que tan solo un 26,2% se opone a esta idea.
Una crítica aún más severa se plasma en torno a la reconstrucción de Bahía Blanca, donde un significativo sector de la opinión pública cuestiona que sea responsabilidad exclusiva del municipio y la provincia, y considera inaceptable que el gobierno nacional no aporte nada a esta tarea.
El consenso es que la obra pública es una inversión, no un gasto: un 79,3% respalda esta postura, dejando en evidencia la frustración ciudadana ante lo que se percibe como un abandono crónico de la infraestructura y el bienestar social.
Estos datos ponen de manifiesto una percepción generalizada de negligencia estatal en ámbitos fundamentales como la prevención de desastres y el mantenimiento de la infraestructura. La gestión en Bahía Blanca se convierte en un símbolo del desamparo y de la desconexión entre el gobierno y las necesidades reales de la población, reforzando la narrativa de un gobierno que prioriza discursos y alianzas políticas sobre soluciones concretas.
La confluencia de la economía, la inseguridad y los escándalos –incluido el criptogate– ha formado un “triángulo de hierro” que golpea de manera implacable la imagen del gobierno. Cada uno de estos elementos se retroalimenta y refuerza, generando un ciclo de desconfianza que parece difícil de romper:
- Economía: La dependencia de acuerdos internacionales y la percepción de debilidad financiera han marcado un antes y un después en la credibilidad del gobierno.
- Seguridad: La sensación de inseguridad, evidenciada en la percepción de aumento de asaltos y el desamparo ciudadano, se traduce en una crítica constante a la inacción.
- Escándalos: El criptogate y otros traspiés han amplificado la narrativa de un gobierno desorganizado y falto de principios, minando la confianza del electorado.
Gobernabilidad en la Encrucijada
Con una aprobación que apenas alcanza el 41,6%, surge la inquietud sobre la capacidad del gobierno para sostenerse en un ambiente tan adverso. La combinación de los factores analizados genera dudas sobre la viabilidad de mantener una gobernabilidad que, según el círculo político, debería sustentarse con un mínimo del 40% de respaldo ciudadano. La realidad, sin embargo, es contundente: un electorado desilusionado y crítico que cuestiona cada decisión, cada acuerdo y cada declaración.
En conclusión, el informe es una llamada de atención ineludible para comprender la volatilidad de la política argentina. Hechos puntuales como el criptogate, junto con la percepción negativa en áreas cruciales como la economía y la seguridad, y el evidente abandono en la gestión de obras públicas en general, configuran un panorama sombrío para el gobierno de Javier Milei.
En Argentina, donde cada traspié se magnifica y la confianza es un bien cada vez más escaso, la respuesta del gobierno a estas críticas y desafíos será determinante para su futuro. La presión popular y la necesidad de respuestas contundentes son el reflejo de una ciudadanía que exige un cambio real y tangible en la gestión pública.
