La Rioja está decidida abrir sus puertas de manera definitiva a la actividad minera.
Así lo ratificó la reciente participación del gobernador Ricardo Quintela junto al ministro de Producción Federico Bazán en la Convención de Exploración y Minería de Minerales más importante del mundo (PDAC), realizada en Toronto, Canadá. Allí, el mandatario expuso sobre las oportunidades mineras de la Provincia en el panel «Oportunidades en las provincias del Norte», junto al vicegobernador de Catamarca, Rubén Dusso; el gobernador de Jujuy, Carlos Sadir; y el ministro de Producción de Salta, Martín de los Ríos.
En su discurso, Quintela hizo referencia a la gran historia minera y al potencial de La Rioja en términos de recursos estratégicos, que en el contexto de la transición energética adquieren aún más valor. Además, remarcó que la Provincia avanza en forma concreta con 12 proyectos en prospección y cuatro en exploración, los cuales cuentan con permisos ambientales y respaldo tanto político como comunitario.
Para impulsar el desarrollo del sector, el Gobierno provincial viene implementando además medidas clave como la digitalización del catastro minero y la optimización de los procesos administrativos, eliminando trabas burocráticas innecesarias para agilizar la inversión y la generación de empleo.
La participación de La Rioja en la PDAC, que reúne a 27.000 asistentes de más de 135 países y es considerada el evento más influyente de la industria minera mundial, refleja la decisión política de integrar a la Provincia en la escena internacional de los minerales estratégicos.
Como lo marca la historia
Sin embargo, el potencial minero de La Rioja no es una novedad, sino la continuación de una rica historia en el sector. En el siglo XIX, la minería fue un motor de crecimiento que permitió el desarrollo de infraestructura clave. Un ejemplo icónico de esto es el cablecarril de Chilecito, inaugurado en 1905, que transportaba minerales desde la mina La Mejicana a través de 35 kilómetros de montaña, considerada una de las obras de ingeniería más importantes del mundo.
Asimismo, la importancia de la actividad minera se reflejó en la fundación de la primera sucursal del Banco Nación, también en la Perla del Oeste, con el objetivo de respaldar financieramente la explotación de recursos. También se pueden mencionar los yacimientos de Famatina, cuya riqueza en minerales atrajo inversiones extranjeras desde el siglo XVIII, posicionando a la Provincia como un punto clave en la industria minera nacional.
En este marco, es importante señalar que el desarrollo minero fue clave en el crecimiento de provincias vecinas como San Juan y Catamarca, que experimentaron un importante crecimiento económico y social gracias a la actividad minera. San Juan, con proyectos como Veladero y Gualcamayo, logró generar miles de empleos directos e indirectos, además de fortalecer la infraestructura y diversificar su economía. Catamarca, por su parte, consolidó su desarrollo con el emblemático proyecto Bajo de la Alumbrera, que no solo aportó significativamente al PBI provincial, sino que también sentó las bases para nuevos emprendimientos mineros como Agua Rica. Estas experiencias demuestran que la minería, cuando se desarrolla con planificación y sustentabilidad, puede convertirse en un pilar fundamental para el crecimiento regional.
Por otra parte, es importante destacar que la minería puede convivir perfectamente con otras actividades productivas tradicionales de La Rioja, como la agricultura. La provincia tiene una fuerte identidad vitivinícola y olivícola, sectores que supieron desarrollarse a la par de otras industrias. La planificación adecuada y el uso responsable de los recursos naturales permiten que la explotación minera se lleve adelante sin afectar el crecimiento de la producción de vid y olivos, generando así un modelo de desarrollo integral y diversificado para la Provincia.
Hoy, en un contexto de transición energética que revaloriza los minerales estratégicos, La Rioja está decidida a aprovechar sus recursos de manera sustentable y eficiente. Pero más allá de su enorme potencial minero, esta apertura definitiva a la minería se da en un momento de especial complejidad económica. La provincia enfrenta serias dificultades debido a la falta de envío de los recursos que le corresponden por parte del Gobierno nacional de Javier Milei, lo que impacta en el financiamiento de obras y en el sostenimiento de la economía local. En este escenario, la minería se presenta no solo como una oportunidad, sino como una necesidad impostergable para diversificar la matriz productiva y garantizar la generación de empleo y desarrollo, dejando atrás desavenencias de otros tiempos que no hicieron más que poner palos en la rueda.
El compromiso del Gobierno provincial con la capacitación de proveedores locales, la digitalización y la eliminación de trabas burocráticas son señales claras de que la minería no solo es una opción viable, sino una política de Estado que cobra aún más relevancia en este contexto de crisis.
La decisión está tomada: La Rioja abre sus puertas a la minería, y con ello, a un futuro de crecimiento y empleo para su gente.
