Los indicadores comerciales muestran una contracción sostenida del consumo en la Provincia, con retrocesos reales que superan el 20% en algunos períodos. El gobernador Ricardo Quintela advirtió en más de una ocasión que no alcanza con mirar el dato de la inflación, ya que sin empleo ni ingresos que acompañen, el poder de compra se derrumba y arrastra a todos los rubros, reflejando un deterioro que replica la crisis que atraviesa el país.
Desde la asunción de Javier Milei, el consumo en La Rioja muestra una marcada retracción. En los supermercados provinciales, las ventas nominales crecieron levemente pero estuvieron muy por debajo de la inflación: por ejemplo, entre agosto de 2024 y agosto de 2025 la facturación subió 12,1% pero la inflación regional fue 33,2%, lo que implica una caída real del 21,1%
En junio de 2025 el consumo en góndolas creció nominalmente 29% vs. junio de 2024, pero con inflación del 39,8%, resultando en –10,8% real. Del mismo modo, en septiembre de 2025 las ventas nominales aumentaron 19,9% mientras la inflación fue 31,6%, provocando –11,7% real. Estas cifras surgen de la Encuesta de Supermercados del INDEC para La Rioja. Además, un relevamiento del Centro Comercial local señala que en noviembre de 2025 todos los rubros evaluados estuvieron por debajo de la inflación interanual y que incluso la categoría básica “Alimentos y bebidas” cayó 5% en términos reales. En resumen, los consumidores riojanos compran menos bienes que hace un año, especialmente fuera de los sectores esenciales.
A nivel nacional la caída del consumo fue aún más pronunciada. La CAME informó que en noviembre de 2025 las ventas minoristas PyME bajaron 4,1% interanual y 9,1% desestacionalizado respecto a octubre. Esto marcó el séptimo mes consecutivo de caída nacional. Según el análisis de CAME, seis de siete rubros mostraron retrocesos interanuales pronunciados: perfumería –17%, bazar y decoración –9,7%, alimentos y bebidas –5,9%, mientras que sólo farmacia creció 1,8%. De hecho, el consumo masivo en supermercados del país se desplomó 18% en diciembre de 2024 (–13,9% en todo 2024). En línea con esto, estudios de mercado detectaron que las compras minoristas de bienes masivos en el interior del país cayeron más que en el AMBA, señalando un derrumbe generalizado motivado por la fuerte devaluación y los ajustes de 2023–2024. En síntesis, La Rioja refleja la retracción nacional: los consumidores enfrentan menor poder adquisitivo y mayor incertidumbre, por lo que reducen gastos y postergan compras.
Causas macroeconómicas
La fuerte caída del consumo tiene varias causas combinadas:
- Inflación y devaluación iniciales. Al inicio de 2024 la inflación saltó a niveles inéditos: la primera pauta de Milei aplicó una devaluación y el índice inflacionario mensual trepó a 25,5% en diciembre de 2023. Luego la inflación fue desacelerándose (llegó a ~2,7% mensual en octubre 2024), pero ya había erosionado el poder de compra.
- Pérdida de poder adquisitivo. Los salarios no siguieron el ritmo de precios. Según INDEC, los ingresos de los asalariados registrados en septiembre 2024 estaban 6,8% por debajo (ajustados por inflación) de noviembre 2023. Esa caída real se debió a fuertes ajustes en el salario público (–16,1%) y menor dinamismo en el privado. Entre marzo y septiembre de 2024 hubo cierta recuperación respecto a diciembre de 2023, pero el salario mínimo quedó aún un 31% real debajo del nivel previo a Milei. En suma, los trabajadores públicos y muchos privados vieron menguar sus ingresos reales.
- Empleo y confianza. El desempleo creció tras 2023. En el 1º trimestre de 2024 el desempleo subió a 7,7% (vs. 6,5% un año atrás), y hasta agosto se perdieron unas 85.500 plazas registradas (sólo trabajo privado) respecto de noviembre 2023. Esta pérdida de empleo e incertidumbre laboral limitan el gasto de las familias.
- Políticas de ajuste fiscal. El gobierno nacional eliminó subsidios a tarifas de luz, gas y combustibles para ajustar el gasto público. Por ejemplo, desde febrero de 2024 las tarifas eléctricas ya casi no tenían subsidio nacional, lo que disparó las facturas (sin el aporte provincial una familia pasaría de pagar ≈$25.000 a ≈$120.000). Esto redujo el ingreso disponible para consumo. En paralelo, Milei suprimió retenciones (impuestos a exportaciones) y liberalizó precios regulados, medidas que el gobernador Quintela calificó como “un proceso de destrucción de las condiciones de vida de la mayoría de los argentinos”.
- Aumento de costos de energía y combustible. Los combustibles subieron fuertemente en La Rioja. Desde dic. 2023 hasta oct. 2025 la nafta súper aumentó un 258%. Este fuerte encarecimiento de la nafta se tradujo en menor demanda: la Secretaría de Energía nacional informa una caída constante en los litros cargados en la provincia. También se eliminaron gradualmente subsidios eléctricos, y aunque la provincia cubre parte del aumento (ver abajo), el saldo fue un efecto inflacionario adicional en los precios de los servicios básicos.
En conjunto, estos factores macroeconómicos (inflación elevada, devaluación, pérdida de salario real, desempleo, ajuste fiscal y eliminación de subsidios) comprimieron fuertemente la demanda interna. El gobierno provincial atribuye la retracción del consumo a “una política de ajuste y liberación de precios” que asfixia la economía real.
Sectores más afectados
El desplome del consumo golpea especialmente a rubros no esenciales. CAME resalta que perfumes, bazar y decoración sufren caídas de dos dígitos. Localmente, un sondeo provincial indica caídas reales interanuales en todos los rubros medidos: por ejemplo, Alimentos y bebidas –5%, Ferretería –9%, Calzado –5,5% y Textiles e indumentaria –4,6%. El único rubro con leve repunte (en la encuesta nacional de CAME) es Farmacias (+1,8%), reflejando que los gastos en salud y productos básicos casi se mantienen.
Entre los sectores con impacto social, preocupa la baja real del 5% en alimentos y bebidas. Por otro lado, algunas ramas vinculadas a la inversión también muestran deterioro. El empleo registrado en la construcción en La Rioja cayó 27,6% interanual en el segundo trimestre de 2025, acumulando 25 meses de retroceso. La venta de bienes durables como motocicletas se desplomó, y el sector hotelero sólo alcanzó ~40% de ocupación en fines de semana largos recientes. Estos datos sugieren que la recesión del consumo afecta tanto al comercio minorista como a la construcción y al turismo local.
Atenuar los efectos
El gobernador Ricardo Quintela ha vinculado abiertamente la retracción del consumo con el modelo económico nacional de Milei. En declaraciones recientes advirtió que las medidas de ajuste «salvajes» del gobierno nacional –como quitar subsidios y eliminar retenciones– están “destruyendo las condiciones de vida de la mayoría de los ciudadanos argentinos”. Agregó que la “liberación de precios” desencadenará aumentos “exorbitantes” que hacen a la Argentina “invivible”. Quintela llegó a calificar estas políticas como un posible “genocidio social” por su efecto sobre empleo y salarios. Asimismo señaló que en La Rioja ya se sintieron despidos en la obra pública (unas 1.700 personas) y destacó que para frenar esta crisis intenta proteger a la gente “con un Estado fuerte” que mantenga subsidios y programas sociales. En resumen, la provincia atribuye la caída del consumo al contexto macroeconómico nacional –inflación elevada, ajuste fiscal y shock de precios– y adopta medidas paliativas locales (bonos, subsidios y programas) para sostener el gasto de los hogares. La Rioja muestra así un panorama fiel al problema general de retracción del consumo en el país: pese a la erosión del salario real y del empleo, el gobierno regional intenta amortiguar la pérdida de demanda mediante ayudas focalizadas.
