Según el último informe del ISEPCI y Libres del Sur, el costo de la Canasta Básica Total en noviembre volvió a expresar el impacto de la crisis nacional en la economía provincial. Aunque la inflación general se desacelera, los alimentos esenciales —como carnes, frutas y lácteos— aumentaron 2,15% en el mes y continúan siendo prohibitivos para los hogares de menores ingresos.

La inflación de alimentos en la provincia de La Rioja volvió a mostrar en noviembre una tendencia preocupante, aun en un contexto nacional marcado por la desaceleración del índice general. El relevamiento mensual del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), realizado junto a Libres del Sur, registró un aumento del 2,15% en la Canasta Básica Alimentaria (CBA) durante el mes, lo que confirma que los alimentos continúan siendo el componente más sensible de la crisis económica.
De acuerdo con el informe, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.255.940 para no ser considerada pobre, mientras que para cubrir únicamente la canasta alimentaria -y evitar la indigencia- requirió $558.195,80. El incremento mensual en esta última fue de $11.700.

El espejo riojano de la crisis nacional
El comportamiento de los precios en La Rioja vuelve a reflejar lo que ocurre a nivel nacional: una inflación que se desacelera, no por recuperación económica ni por políticas redistributivas, sino por la contracción prolongada del consumo y por la apertura irrestricta de importaciones. El informe destaca que el Gobierno nacional sostiene dos herramientas clave: la liberalización total del mercado interno, que habilita la competencia directa entre productos argentinos y extranjeros de menor costo, y el freno deliberado de la actividad económica mediante altas tasas, bajos aumentos salariales y recortes en jubilaciones y programas sociales.
Como consecuencia, mientras el dólar aumentó cerca de 40% en lo que va del año, la CBA en La Rioja creció cerca de 30%, una diferencia que enmascara el deterioro del poder adquisitivo debido a la caída de los ingresos reales.
Carnes, lácteos y frutas: los productos que más se dispararon
Si bien el promedio anual de la canasta muestra un aumento del 35%, los productos esenciales, especialmente los consumidos por los sectores populares, crecieron muy por encima de ese porcentaje. En La Rioja, como en el resto del país, las carnes encabezan las subas: Asado: +66,67%; Paleta: +67,04%; Carnaza: +70,73%; Nalga: +65,28%. Los lácteos, uno de los rubros más sensibles para la alimentación infantil, también mostraron aumentos significativos en el último año, al igual que varias frutas: Banana: +30%; Mandarina: +33,33%; Manzana: +52%; Pera: +66%.
El informe subraya que estos incrementos hacen que alimentos fundamentales resulten directamente prohibitivos para muchos hogares riojanos.

Una desaceleración que no significa alivio
Aunque la inflación mensual es más baja que en el primer semestre del año, el documento advierte que la desaceleración no debe interpretarse como una mejora en el acceso a los alimentos. Por el contrario, la menor dinámica inflacionaria es producto de la parálisis del consumo, una señal de la profundidad de la crisis socioeconómica que atraviesa el país.
En este contexto, La Rioja evidencia con nitidez el deterioro nacional: salarios estancados, jubilaciones que aumentan por debajo de la inflación y asistencia social que pierde capacidad de compra mientras los alimentos básicos continúan subiendo.

Escenario difícil
De esta manera, Provincia vuelve a convertirse en un termómetro claro de la crisis argentina: aun con una inflación desacelerada en los promedios generales, los alimentos esenciales continúan aumentando a ritmos que desbordan a los sectores de ingresos bajos y medios. Las familias riojanas enfrentan así un escenario donde el acceso a una alimentación básica se vuelve cada vez más difícil, en un país que combina recesión profunda, caída del consumo y un proceso de empobrecimiento persistente.