Mientras el presidente Javier Milei sostiene un discurso de desaceleración inflacionaria y “déficit cero”, un relevamiento del Isepci y Libres del Sur demuestra que en 2025 la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 35,64% en La Rioja, golpeando de lleno el consumo, empobreciendo a la clase media y profundizando la crisis social.

Los datos concretos del bolsillo vuelven a desmentir el relato oficial. Según el relevamiento mensual de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que realiza el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) junto a Libres del Sur, los precios de los alimentos aumentaron un 35,64% durante 2025 en la ciudad de La Rioja, muy por encima de lo que sugieren los índices de inflación difundidos por el Gobierno nacional de Javier Milei.
El estudio, basado en el seguimiento de 57 productos esenciales en comercios de cercanía, muestra que una familia riojana necesitó más de $151.500 adicionales solo para comer en diciembre de 2025 respecto del mismo mes del año anterior. Un dato que evidencia que la supuesta estabilización de precios no existe en la vida cotidiana de los hogares.

Comer es cada vez más caro, pese al “éxito” que celebra Nación
De acuerdo al informe, una familia tipo —dos adultos y dos niñas o niños— pasó de necesitar $425.152,64 en diciembre de 2024 a $576.677,27 en diciembre de 2025 para adquirir exactamente los mismos alimentos.
La diferencia de $151.524,63 deja al descubierto la distancia entre los números oficiales y la realidad del consumo.
Lejos de ser una mejora, estos incrementos reflejan el deterioro sostenido del poder adquisitivo, producto de las políticas económicas implementadas por el Gobierno nacional: devaluación, liberación de precios, quita de subsidios y ajuste permanente sobre salarios, jubilaciones y programas sociales.

Déficit cero, pobreza creciente
La situación es aún más grave si se observa la evolución de la Canasta Básica Total (CBT), que incluye otros gastos esenciales como transporte, salud, educación y servicios. En diciembre de 2025, la CBT alcanzó los $1.297.523,86, con un aumento interanual de $328.175,85.
Este monto marca la línea de pobreza: todos los hogares con ingresos inferiores a esa cifra son considerados pobres, aunque trabajen y tengan empleo formal. En este contexto, el tan promocionado “déficit cero” no significó bienestar ni estabilidad, sino un ajuste brutal que destruye a la clase media y empuja a miles de familias a la pobreza.
A su vez, quienes no logran cubrir la Canasta Básica Alimentaria son considerados indigentes, una condición que se expande silenciosamente a medida que los ingresos quedan cada vez más rezagados frente a los precios.

Las carnes, símbolo del ajuste en la mesa familiar
El informe también revela cómo cambió la composición del gasto alimentario. En 2025, el rubro Carnes representó el 49,06% del total de la canasta, convirtiéndose en el principal factor de presión sobre los ingresos familiares.
Este rubro registró un aumento cercano al 60% interanual, concentrado principalmente en la segunda mitad del año, período que coincidió con una profundización del ajuste nacional.
En paralelo, los productos de verdulería aumentaron alrededor del 30%, mientras que los de almacén subieron un 21%, incrementos que, acumulados, reducen el consumo y obligan a las familias a resignar calidad y cantidad de alimentos.

Un modelo que ajusta sobre la mesa de los argentinos
Desde el Isepci y Libres del Sur, organización que en La Rioja encabeza Lucas de la Fuente, advierten que estos datos confirman que el modelo económico del Gobierno nacional ajusta directamente sobre la mesa de los argentinos.
La caída del consumo, el endeudamiento de los hogares y la imposibilidad de cubrir necesidades básicas son las verdaderas consecuencias de un programa que prioriza el equilibrio fiscal a costa del bienestar social.
Lejos de reflejar una mejora, los números de la Canasta Básica en La Rioja muestran que la inflación real sigue golpeando con fuerza, mientras el relato oficial intenta ocultar una crisis que se profundiza, especialmente entre los sectores más vulnerables y una clase media cada vez más empobrecida.